EL VALLE — Urraul Alto · paisaje · naturaleza · entorno
Un valle por descubrir
El Valle de Urraul Alto es uno de esos lugares del Prepirineo navarro que el turismo de masa no ha encontrado todavía. Un territorio de montaña suave, bosques de roble y hayedo, ríos que bajan limpios desde las cumbres y pueblos que parecen detenidos en otro tiempo.
El municipio lo forman cuatro concejos —Ayechu, Imirizaldu, Irurozqui y Ongoz— y catorce lugares habitados: Adoáin, Arielz, Aristu, Elcóaz, Epároz, Ezcániz, Guindano, Jacoisti, Larequi, Larráun, Ozcoidi, Santa Fe, Zabalza y Artanga.
Son núcleos pequeños, muchos de ellos con apenas unos pocos vecinos, que conservan la arquitectura de piedra propia del Prepirineo navarro y ese silencio que en otros lugares del norte ya es difícil de encontrar. Recorrer el valle de pueblo en pueblo, sin prisa, es una de las mejores formas de entender por qué este rincón de Navarra sigue siendo tan especial.
Urraul Alto ofrece una gran biodiversidad. Enclavado dentro de los valles pirenaicos, presenta amplias zonas de pino albar, repoblaciones de coníferas y grandes extensiones de boj y matorral. El paisaje cambia a medida que se asciende: los campos de cultivo de los fondos de valle dejan paso a los bosques mixtos de roble y encina, y más arriba a los pinares y las laderas de monte abierto.
La fauna es la propia del Prepirineo navarro: jabalí, corzo, zorro, y en los cortados rocosos de las foces cercanas, colonias de buitre leonado, halcón peregrino y, ocasionalmente, el quebrantahuesos.
Archivo municipal del Ayto. de Urraúl Alto y Cederna Garalur. Fotografías de Mikel Madoz y Javier Arbilla


















